Provea sobre 15 años de la Conarepol: Policía sigue violando DDHH, en 2020 hubo 2.853 muertes a manos de funcionarios

Provea sobre 15 años de la Conarepol: Policía sigue violando DDHH, en 2020 hubo 2.853 muertes a manos de funcionarios

10 abril, 2021 Desactivado Por

El coordinador de investigación y difusión de Provea, Marino Alvarado condenó este sábado que cuando se cumplen 15 años de la Conarepol, la policía venezolana siga violando DDHH y recordó que solo en 2020 se registraron 2.853 ejecuciones extrajudiciales.

A través de un video en Twitter, Alvarado destacó que la Comisión Nacional para la Reforma Policial (Conarepol) fue un «esfuerzo serio» que intentó construir una policía respetuosa de los DDHH y fustigó «Nicolás Maduro saboteó ese proceso en 2015».

Asimismo, precisó que a partir del año 2015 cuando se iniciaron los operativos a manos de la OLP se registró un aumento significativo de la letalidad policial y refirió «solo en 2020, se registraron 2853 asesinatos en manos de policías y militares. Hoy tenemos una policía más abusadora y más violadora de DDHH que antes de la reforma policial que se planteó en 2006».

A juicio del defensor de DDHH, en Venezuela debe existir una policía en la que los ciudadanos confíen y que garantice el respeto a los DDHH. Dijo que se deben investigar estos hechos y que los autores materiales y los responsables en las cadena de mando deben pagar por sus actos.

Hoy la policía es más mortífera que hace 15 años

También este sábado, el rector de la UCAB, José Virtuoso lamentó que durante los últimos 15 años no se pudo evitar que la pulsión militarista y la instrumentación de la policía con fines políticos se impusieran sobre la excelencia del trabajo técnico y la voluntad política. Aseveró que ahora la policía es más «mortífera» y violenta de lo que era en 2006.

Virtuoso recordó que la Conarepol surgió como una «isla en el mar de la polarización política» y sentó en una misma mesa a funcionarios del gobierno de Hugo Chávez con especialistas y representantes de muy diversos sectores y pensamientos. Él fue uno de los convocados -no tanto como representante de la iglesia católica, sino como conocedor in situ de los problemas de inseguridad en nuestros sectores populares-. Su nombre y su liderazgo están ligados a una de las experiencias más notables y más estudiadas de lo que podríamos llamar “autogestión” de la seguridad, como es la del barrio Catuche, Caracas.

“En aquel momento estábamos en una situación donde el gobierno todavía se dejaba impactar por las demandas de la opinión pública. La Conarepol nace impulsada por una presión social muy fuerte a raíz de varios casos criminales donde el denominador común fue la participación policial, en particular el terrible asesinato de los hermanos Faddoul, seguido del secuestro y también muerte del industrial Sindoni. En el primer caso quedó claro que el asesinato fue perpetrado por miembros de la entonces Policía Metropolitana, y en el caso Sindoni se trató de un ajuste de cuentas donde participó abiertamente la Policía de Aragua. Esos hechos conmocionaron de tal manera que el gobierno comenzó a hablar de una comisión para la reforma de la policía, más o menos al estilo de lo que ya venía ocurriendo en otros lugares de América Latina, con experiencias donde confluían personas de la sociedad civil, activistas de derechos humanos, académicos y expertos en criminología y sistema penal», refirió.

Destacó las razones que llevaron al fracaso práctico de la reforma y la calidad técnica de sus aportes.

“Lo importante es que desde el inicio se planteó concebir una comisión plural, no partidista, donde privara el interés por el asunto mismo y la experticia técnica. Eso marcaría la calidad del trabajo y sus resultados. Diría que el primer gran producto fue el desarrollo de una metodología para el abordaje de un tema tan complejo como es la reforma del sistema policial en Venezuela», expresó.

La Conarepol elaboró un diagnóstico de la situación de los cuerpos policiales en el ámbito nacional, regional y municipal; una extensa investigación sobre la cantidad de cuerpos policiales, su número de efectivos, su aprovisionamiento, sus normativas, etc.

De manera que fue conocer la situación de las policías y conocer la situación del delito: quiénes eran las principales víctimas, por qué la gente no denunciaba los delitos, con qué tipo de armas se producían, cómo participaban elementos de la policía, entre otros tantos asuntos clave.

Posteriormente, la comisión hizo una gran consulta nacional recabando las recomendaciones de distintos sectores para la reforma de la policía, incluyendo a los propios funcionarios policiales, y abarcando hasta las zonas de frontera y las comunidades indígenas.

«Todo este trabajo resultó políticamente muy importante, pues significaba poner a muchos a conversar sobre un tema que nos unía a todos. Partiendo de ese diagnóstico y consulta amplia, surgió un conjunto de recomendaciones de políticas públicas destinadas a desarrollar un producto fundamental: la Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana. Curioso: el grueso del trabajo se hizo en aproximadamente un año, estaba fundamentalmente resuelto a finales de 2007”.

Un proyecto “de derecha”

La reforma policial parecía estar respaldada por una voluntad política capaz de ponerla en marcha. Pero, Virtuoso estimó que todo cambio «bruscamente» cuando se produjo un enroque ministerial y entró en escena Pedro Carreño. Carreño tildó todo el proceso como un proyecto “de derecha” y hasta allí llegó la trayectoría de la Conarepol.

“De un borrón acabaron con la Comisión. Pero pocos años más tarde se incorpora como ministro Tarek El Aissami, vinculado con algunos de los académicos que participaron en las encuestas y el diseño de la ley, y se volvió a convocar la comisión. Es allí, en 2009, cuando finalmente sale la Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana y la Ley del Estatuto de la Función Policial. Esos dos instrumentos legales crearon una suerte de sistema integrado de policía nacional que abarcaba dentro varias instituciones como la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, para la formación de los funcionarios, y el Consejo General de Policía como un órgano coordinador”.

Para Virtuoso, cuando han pasado 15 años lo que pudo ser un gran proyecto hoy solo produce decepción.