Duque nombra al director de la Presidencia como nuevo ministro de Defensa

2 febrero, 2021 Desactivado Por

Bogotá, 2 feb (EFE).- El presidente de Colombia, Iván Duque, nombró este martes a uno de los directores de su gabinete, Diego Molano, como nuevo ministro de Defensa, una de las carteras más importantes del país y un puesto que quedó vacío tras la muerte por la covid-19 el pasado 26 de enero de Carlos Holmes Trujillo.

«He designado como nuevo ministro de Defensa al doctor Diego Molano Aponte, quien se venía desempeñando como director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República», afirmó Duque en una declaración.

Miembro del oficialista Centro Democrático, partido formado por el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), y hombre cercano a Duque, Molano había ejercido como director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y concejal de Bogotá entre 2016 y 2019.

«Hoy asume el reto de ser ministro de Defensa, un reto que lo llena de pasión y de entusiasmo siendo hijo de militar, nacido en el Hospital Militar, formado en el Colegio Militar Patria y quien toda su vida ha tenido una cercanía con las fuerzas», añadió el mandatario.

Molano, de 50 años, es administrador de empresas de la Universidad del Rosario, cuenta con una especialización en Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana de Bogotá y con una maestría en administración pública de la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

El reto de proteger a la ciudadanía

Molano tiene por delante problemas cruciales como el aumento de masacres y asesinatos de líderes sociales, que crecieron notoriamente durante los dos últimos años y que han dejado 18 líderes muertos en lo que va de año, según organizaciones sociales.

Igualmente, tendrá que enfrentar la agudización del conflicto armado en varias zonas del país, con la presencia de disidencias guerrilleras y grupos paramilitares.

«Concentraremos nuestros esfuerzos en (…) continuar y acelerar la lucha contra el narcotráfico», afirmó Molano, quien señaló que el objetivo es «afectar toda la cadena de valor que alimenta ese negocio que genera violencia en Colombia».

Agregó que desmantelar los grupos criminales, entre los que menciona a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y a las disidencias de las FARC, «es el mejor mecanismo y forma de prevenir el asesinato de los líderes sociales».

Sin embargo, críticos como la excandidata a la Vicepresidencia por la coalición de izquierdas Colombia Humana, Ángela María Robledo, ya han señalado que el nuevo ministro es «abiertamente enemigo de la movilización social», otro de los puntos más polémicos de su antecesor.

«Pocas garantías a la vida y a los derechos humanos se pueden esperar de su gestión», vaticinó Robledo el lunes en su cuenta de Twitter.

Molano y las protestas

Las últimas protestas, tras el asesinato a manos de la Policía de un ciudadano el 8 de septiembre, lo que desencadenó protestas que dejaron 13 muertos en una jornada en la que hubo uso abusivo de la fuerza por parte de la Policía y del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).

Trujillo, que era el último responsable de estas fuerzas, pidió perdón ocho días después por la violencia excesiva que usaron contra Ordóñez, al tiempo que acusó a la guerrilla de las FARC y el ELN de querer sembrar el caos en las protestas y defendió la labor de la Policía, actuaciones por las que se inició una moción de censura en el Senado.

Una solución que propuso Molano para atender las manifestaciones cuando era concejal de Bogotá, como han recordado sus opositores, fue implementar un «protestódromo», un recinto cerrado para protestar, como medida contra las protestas sociales y que así no hubiera «abuso de autoridad» ni habría que «utilizar a la Policía y al Esmad».

«Esta propuesta la hice hace casi dos años cuando era concejal de Bogotá. Si se hubiera implementado, ¿cuántas vidas, CAI (Comando de Atención Inmediata de la Policía) y buses se habrían salvado? El mensaje central es el mismo: la protesta no puede terminar en violencia y menos en vandalismo», expresó Molano en septiembre tras las manifestaciones. EFE