Mancomunidad de la sinvergüenzura, por Armando Martini Pietri

Mancomunidad de la sinvergüenzura, por Armando Martini Pietri

19 noviembre, 2020 Desactivado Por

@ArmandoMartini

Nadie cometa la infamia o atrevimiento de calumniar que existe predilección en la mancomunidad de la sinvergüenzura. Ni osen mencionar o insinúen imaginarios e inexistentes tráfico de influencias, negocios turbios, asociaciones sombrías, conversaciones ilícitas; menos aun, pensar en vilipendio sobre bigamia y adulterio político, para mancillar el nombre de cualquiera de los integrantes de la benemérita sociedad. Cuidado -so pena de cárcel, exilio y persecución- con afirmar que allí pulula un pensionadero de vagos obedientes, bribones redomados y vagabundos ladinos.

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Mucho menos razón asiste a quienes sospechan que las decisiones se toman -desinteresadamente- a la medida de haberes pícaros, beneficios alcahuetes y bribones, en libertinajes promiscuos de exuberancias.

¿Recuerdan el patético manifiesto de bienvenida a Fidel Castro en 1989? ¿Conocen si alguno de quienes lo suscribieron ha hecho acto de contrición por realizar alabanzas al sinvergüenza que tiranizaba a los cubanos, y que luego, gracias a sus aduladores fieles, parasita y tiene invadida a Venezuela?

Cuando pierdes la vergüenza y pundonor, todo es posible. En el instante en que dejas de ruborizarte por las pendejadas que realizas, y con impúdica desfachatez niegas tus errores afirmándote en ellos; cuando la sangre no quema la cara, es señal que tu ser está descompuesto, pútrido. Alcanzando el punto en el cual la sinvergüenzura ya no tiene término ni límite.

La ciudadanía no debe dejarse seducir por el martirio electoral impuesto y obligado, basado en negociaciones clandestinas, falsas, engañosas enfocadas en dispersar, dividir, confrontar, creando una sociedad sin voluntad, dejadez de responsabilidad cívica, servil y aterrorizada; parapléjica sin posibilidad para defender los derechos humanos.

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Inducida para fomentar anarquía económica, social permitiéndole al continuismo ridiculizar, manipular para mantenerse mediante el clientelismo, ofertas engañosas, compra de conciencias, corrupción, chantaje a los participacioncitas, colaboracionistas y cohabitantes.

Prácticas que propician para quedarse hasta que a la silla le salgan callosidades. Son una estupidez que solo en tiempos de este cambio hacia atrás podía darse. Lo insólito es que pretenden movilizar voluntaria u obligada a los ciudadanos para que los apoyemos en su prevaricación. Un insulto y despropósito.

Los llamados a reverenciar la Constitución han resuelto violarla -ladrones libres, honestos en prisiones-, y buscan desesperados que la venezolanidad digna sea su cómplice cuando convocan elecciones fraudulentas, sin reconocimiento ni legitimidad; y una consulta irrelevante, de mentira, que finalmente irrespetarán, burlándose inmisericordes. Y cuando el sentido común solicita acatamiento, cumplimiento de lo prometido, lo califican de apátridas, traidores, vende patrias y, algunos idiotas, de racistas porque no se quiere continúe la afrenta y el oprobio.

La mancomunidad de la sinvergüenzura pareciera constituir la forma de presentarse en la sociedad y servir a los peores intereses egoístas.

Capaz de acusar y condenar un inocente por el delito de revelar sus objetivos de negociar beneficios ilegítimos, planificar atracos al erario público, arruinando a quien obstaculice sus indignos propósitos. Criminales, que junto al ejercicio del poder sirve como brazo ilegal, que se adhiere para ejecutar depravados quehaceres en nombre del Estado, pero para beneficio de quienes de él se sirven. Contrario a la transparencia y equidad que pretende justicia hasta para los sinvergüenzas, a quienes no les conviene un sistema imparcial, probo, ecuánime. Y que en su avaricia lo ignoran o abanican como utopía.

Muchos son los criaderos de esta forma inmoral de ser y permanecer. Miserables que anteponen intereses del partido o personales a cualquier provecho social o de justicia; ha sido la peor forma de tornarse sinvergüenza, manchar el alma por la insaciable ambición y codicia.

El intento para defenestrar la ignominia fracasó, pero es fuente de enriquecimiento para algunos de sus integrantes. Perdió apoyo, credibilidad y confianza. No cumplió con lo ofrecido, y se encuentra en los estertores de un histórico fracaso.

La sandez de los cogollos que pensaron, peor aun, se convencieron de que los ciudadanos con hambre, sin empleo seguirían creyendo sus embustes y componendas. Pero no. Se perdió un tiempo valioso, lastimosamente no se recuperará. Sin embargo, libertad y cambio son anhelos del alma, esta vez el agravio cogollérico y su ofensa de tramposa mutación no tienen fuerza ni respaldo para volver a desviarlos. Nada hicieron por un país que solicitó, rogó llorando a gritos democracia y libertad. Lo traicionaron y su sordera la pagan con desprecio ciudadano. Quieren engañarnos, otra vez, pero son muy pocos quienes los acompañarán. Será un fracaso el intento legitimador. Como el circo al que se le cayó la carpa y sus payasos ya no entretienen.

¡Se acabó la era vil de la mancomunidad de la sinvergüenzura! La ciudadanía no se rinde y continuará luchando para recuperar dignidad, libertad y democracia!

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