La eventual política exterior de Mr. Biden, por Vicente Emilio Vallenilla*

La eventual política exterior de Mr. Biden, por Vicente Emilio Vallenilla*

12 octubre, 2020 0 Por Editor

Mr. Biden plantea un cambio en los parámetros de actuación del próximo gobierno de EUA.

@Vicevall

Comoquiera que ya es casi un hecho (aunque en la política siempre hay sorpresas de sorpresas) que el exvicepresidente Biden está en camino de ganar las elecciones, nos parece oportuno ofrecer algunos elementos descriptivos de la política exterior de un eventual gobierno de Joe Biden.

La razón de este análisis, no escapará al lector, es debido a lo que calificamos en otro escrito como la importancia histórica de esta elección presidencial en EUA y su impacto sobre la comunidad internacional.

Estamos frente a una situación de cambio en los parámetros de actuación del próximo gobierno de EUA.

Está claro que, de ganar la elección, el presidente Trump no solo mantendría todas sus aspiraciones de política exterior, sino que haría un énfasis mayor sobre cada uno de esos fines (ideológicos/principistas) y objetivos (aspiraciones de corto y mediano plazo) para mantener y profundizar, en su visión, la hegemonía estadounidense. La idea del mantenimiento del poder mundial de Estados Unidos es un fin en el cual convergen todos los segmentos del espectro político de ese país.

Por el contrario, dado que la posibilidad de un presidente Biden es creíble a escasas semanas y con una inmensa brecha estadística, queremos adelantar lo que pueden ser los rasgos fundamentales de la estrategia de política exterior de Biden y del partido demócrata que, cada vez más, se desplaza hacia el extremo opuesto del secular conservadurismo republicano (que de paso tampoco encarna Mr. Trump, pero ese es otro tema.)

Dejemos claro, no obstante, que no nos hacemos responsables por la pérdida de tiempo incurrida al leer este análisis, en caso de ganar Mr. Trump la elección presidencial.

Los planteamientos hechos hasta ahora por el candidato Biden los podríamos consolidar de la siguiente manera, en base a algunos postulados que se han hecho públicos:

 “La democracia norteamericana y sus valores” ejemplo para la comunidad internacional

El tema de la complejísima situación de la democracia está entre las primeras prioridades de la política exterior, aunque siempre ha estado el tema de los “valores de la democracia norteamericana” como una constante en todas las políticas exteriores del pasado reciente. Pero en el planteamiento del eventual gobierno de Biden habría un giro particular que vamos a desarrollar:

Se establece la necesidad de “revitalizar” la democracia en ese país. Lo cual indica que en el análisis interno se reconoce que existen importantes elementos perturbadores del sistema político doméstico, y por ende, parece implícito que se observan fenómenos sociales que representan una amenazan el orden interno, como disturbios, saqueos, etc. Sin ese orden, sin la estabilidad indispensable no es posible sustentar la capacidad de influir globalmente. De hecho, cualquier política exterior no es sustentable sin un orden interno estable que sirva de plataforma a esa política.

Hay otro añadido particular, aunque no diferente del enfoque tradicional de gobiernos anteriores al presente: reconoce la necesidad, por los altos costos y riesgos del enfoque básicamente individualista de la actual administración, de distribuir la carga del poder hegemónico mundial con otras “potencias occidentales o de mentalidad parecida” cuando indican que deberán:

 “Fortalecer la coalición de democracias que están con EUA “.

Esta visión consiste en que las alianzas son fundamentalmente útiles para la preservación de la condición de líder mundial en términos de democracia liberal frente al totalitarismo.

La movilización a estos propósitos de un gobierno de Biden comenzaría con una convocatoria de aliados a nivel global. De hecho, los planes para la convocatoria de una conferencia mundial sobre la democracia ya están en progreso.

Han identificado por el momento tres aspectos esenciales en su agenda:

Lucha contra la corrupción

La defensa contra el autoritarismo, incluida la seguridad de las elecciones.

Avanzar en los derechos humanos a nivel nacional e internacional

Encadenada a estas acciones se intentarán alianzas internas como el planteamiento referido al papel de la industria privada en la arena política. Se llamará a la “acción al sector privado”. El caso de enfrentar el poder comercial y tecnológico de China es particularmente señalado.

 Política para la clase media

Se habla, asimismo, de una política exterior para la clase media para ganar la competencia por el futuro contra China. Esperaremos por una aclaratoria sobre este punto, porque nunca habíamos conocido de una política exterior destinada en función específica de alguna clase socio-económica de una nación.

Tratando por un momento el caso de China, que es recurrente en estas primeras aproximaciones del entorno consultivo del candidato Biden, nos parece que hay una concordancia de propósitos generales en la postura hacia China con la tesis del presidente Trump; aunque se supone que desarrollarían diferentes estrategias.

Eso tiende a reafirmar nuestra creencia de que la política que percibimos como de contención hacia China del presidente Trump ha ido ganado adeptos internamente y en el exterior, ej. Australia, Gran Bretaña, Alemania y otros en la Unión Europea, Japón.

De modo que está claro que el partido demócrata no está muy lejos de la posición general del gobierno actual en tanto que propósito general frente a China.

Pero no sorprendería que la nueva estrategia esté basada en principio en una confrontación directa menos intensa, sobre todo en el caso comercial y tecnológico.

EE. UU. vs China: xenofobia y guerra fría, por Víctor Álvarez R. / Davgla Rodríguez A.

 Renovar el liderazgo de EUA para movilizar la acción global ante las amenazas globales

El candidato y su equipo mantienen la concepción de que el mundo no se organiza solo (cierto, la tendencia natural es al caos). Sin embargo, el equipo del candidato Biden descansa ese orden mundial necesario en el liderazgo de EUA:

“El liderazgo de EUA, respaldado por claras estrategias y propósitos es necesario para afrontar los desafíos globales que nos definen en nuestra era. A fin de liderar de nuevo tenemos que restaurar nuestra credibilidad e influencia…”.

En otras palabras, parece que se parte de la visión de que Estados Unidos ya no es el actor líder histórico en las relaciones internacionales.

La visión nuestra no coincide, porque el “liderazgo” no necesariamente conlleva popularidad. En términos de política internacional, el liderazgo lo entendemos como la capacidad de influir con sus iniciativas sobre el resto de sus pares, sean estas propuestas o acciones “simpáticas o no” o cualquier otro calificativo inimaginable que se les atribuya; o que las mismas hayan sido anunciadas formalmente con el protocolo del caso o en Twitter.

 Hacia el liderazgo positivo-amistoso de Obama

De modo que nos preguntamos si “relanzar” el liderazgo significa que hay convencimiento de que existe una pérdida evidente de su poder de persuasión, de su influencia en la comunidad internacional. No tenemos evidencia de que ese sea el caso. Más bien todo lo contrario.

Pero lo más probable es que liderazgo signifique en ese contexto demócrata que se quiere rememorar el liderazgo “positivo-amistoso” como el desarrollado en su momento por el presidente Obama.

Otros aspectos específicos de la administración Biden que se han anunciado serían:

La ratificación de tradicionales posiciones, tales como defender los intereses vitales de EUA, terminar con las guerras eternas, y elevar la diplomacia como primera herramienta para la interacción global. Reconstruir y agilizar al departamento de Estado (cancillería) empoderado y aumentado por el talento y riqueza de la diversidad de EUA.

En lo específico se anuncia una revisión de una iniciativa Obama/Biden para Centroamérica.

Se propone restaurar las asociaciones o alianzas: mantener las óptimas capacidades de la OTAN, incluyendo las nuevas amenazas tecnológicas, corrupción, en el espacio exterior y en la alta mar. Y robustecer la cooperación con los socios más allá de Norte América y Europa, Asia, fortaleciendo capacidades colectivas e integrando amigos en América Latina y África.

También se plantea que fortalecerán las alianzas con Japón, Corea del Sur, Australia y otras democracias asiáticas; al tiempo que se mantendrá un sostenido apoyo a toda prueba a la seguridad de Israel.

Hay otros aspectos específicos, como el de control de armamentos que cae en la esfera clásica del interés nacional de EUA; pero de particular importancia es aquel que expresa claramente que EUA volverá a ser parte del Acuerdo de París sobre cambio climático desde el primer día.

Este es el bosquejo general de un eventual gobierno del presidente Biden en materia de la política exterior. No conocemos con exactitud la política a seguir en lo que se podrían llamar casos emblemáticos de interés particular para Estados Unidos. O al menos para la administración presente.

 Opinión pública y seguridad nacional 

Se supone que esos “casos” tienen prioridad en las definiciones preliminares de un candidato; sobre todo porque la opinión nacional tiene expectativas y estas a su vez están basadas en la coincidencia entre el mundo político doméstico y los grupos de presión de un país, al considerar que de alguna manera esos casos tocan de una u otra forma la sensibilidad de la seguridad nacional.

En consecuencia, forman parte del interés de esa república el alcanzar determinados objetivos particulares (sobre todo entre los inmigrantes); aunque ello signifique un cambio que puede ser drástico en las estrategias, tácticas e instrumentos.

No se enumeran hasta ahora ninguno de esos objetivos (al menos en la información que disponemos). Ya sabemos que ambos partidos han seguido al unísono la instauración y defensa de un sistema liberal internacional basado en la promoción del libre comercio y de la democracia liberal, lo cual ha permitido a EUA mantener eficientemente su preeminencia hegemónica mundial. Es de suponer que la administración Biden no dejará atrás estos preceptos filosófico-políticos.

 Enfoque multilateral

Ahora bien, más allá de estos principios rectores de una política, queda por conocer cómo va enfocar la administración Biden los temas-países-casos. El eje de esa política sería lo que en Estados Unidos llaman el enfoque “multilateral” (distinta la semántica a lo que en diplomacia en otras partes llamamos “multilateralismo”, lo cual no significa alianzas con “países parecidos”, sino que se refiere al uso de los mecanismos multilaterales organizados para el mantenimiento de la paz y la promoción del desarrollo sustentable. O sea, la ONU con su Asamblea General, sus Consejos de Seguridad y el Económico y Social; más la infinidad de organismos que comprenden al sistema de posguerra, comprendidas las instituciones financieras).

En esencia, la administración del presidente Biden tenderá a buscar el establecimiento de un orden mundial basado en alianzas “multilaterales”. Ello no es nuevo. Se organizó a partir del final de la última guerra, dado el éxito de los “aliados”. Así sucesivamente.

Nuestra América es prioridad para el liderazgo latino de los EE. UU., por Leopoldo Martínez Nucete

Solo durante la era Trump se ha reducido substancialmente el descanso de Estados Unidos en esas alianzas. La política actual más bien ha sido lo que podríamos llamar “a lone wolf policy”, o sea, la política del “lobo solitario”.

De modo que, hasta ahora solo contamos con algunos aspectos generales y suponemos que se revertirán las estrategias y dictados de estos cuatro años, aunque no necesariamente sus postulados. Pero nos permite tener una idea aproximada de lo que será la nueva política exterior de los Estados Unidos en una eventual era post-Trump.

Terminaré, por ahora, con una frase que leí hace muchos años del profesor Henry Kissinger:

Las nuevas administraciones ascienden al poder convencidas de la necesidad de objetivos y de conceptos generales. Más pronto que tarde se encuentran sujetas a las presiones de lo inmediato y lo particular. Motivo de ello es el enfoque pragmático destinado a la resolución de problemas de los encargados de tomar decisiones.”

* Embajador de la República (r) 

La histórica elección en EUA, por  Vicente Emilio Vallenilla*

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