¿Peligra el matrimonio igualitario en Estados Unidos?

¿Peligra el matrimonio igualitario en Estados Unidos?

11 octubre, 2020 Desactivado Por Carolina Isava

El pasado lunes 5 de octubre, dos jueces de tendencia conservadora en la Corte Suprema de Estados Unidos rechazaron públicamente al matrimonio igualitario, abriendo así una polémica sobre la hipótesis de que esta conquista pueda ser echada atrás.

Foto referencial – Anna Svets /Pexels

En una opinión paralela a esa acción, los jueces Clarence Thomas y Samuel Alito, manifestaron que el fallo sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, conocido como Obergefell contra Hodges, sigue teniendo “consecuencias ruinosas” para la libertad religiosa.

Con la muerte de la Juez Ruth Bader Ginsburg y el retiro del Juez Anthony Kennedy, se han perdido dos pilares fundamentales de la corte en el histórico fallo de 2015 que abrió la puerta al matrimonio igualitario.

Jim Obergefell, uno de los principales demandantes en el caso de aquel año, dijo que, según la opinión de Thomas y Alito, los jueces están dispuestos a anular el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Si el Senado confirma a la nominada del Presidente Donald Trump, la cristiana Amy Coney Barrett, una de las favoritas de los conservadores cristianos, la corte tendría una mayoría conservadora de 6-3. Una situación que podría conducir hacia ese escenario.

De cara a esta posible situación, surge la inquietud en la comunidad LGBTQI+  estadounidense: ¿Es posible eliminar el matrimonio igualitario en Estados Unidos?

El fallo original

El caso Obergefell contra Hodges (en inglés: Obergefell v. Hodges) fue un caso judicial en la Corte Suprema de los Estados Unidos, en el cual el tribunal falló que el derecho fundamental de las personas del mismo sexo a contraer matrimonio se basa en la Decimocuarta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos.

Por lo tanto, no puede ser prohibido por ninguna legislación estatal, así que se estableció que los matrimonios de este tipo son válidos en todos los estados y deben poder celebrarse en todo el país, conforme lo prescribe la Constitución.

La sentencia es del 26 de junio de 2015, el fallo se funda en otros tres procesos, Tanco v. Haslam (Tennessee), DeBoer v. Snyder (Michigan), Bourke v. Beshear (Kentucky), que fueron iniciados a fin de que esos estados reconocieran el matrimonio igualitario.

 La situación actual

Para conocer los alcances de los sucesos más recientes, consultamos al abogado estadounidense Richard Hein, de Hein Law Firm en Saint Louis, Missouri.

Basado en su amplia experiencia sobre el área de las apelaciones y la jurisprudencia, el profesional de las leyes dice: “Con la entrada de la nueva jueza, se podría cambiar la decisión sobre el matrimonio igualitario. Ella reemplazaría a uno de los votos que fueron a favor, el de la recientemente fallecida juez RGB”. Afirma que las declaraciones que abrieron esta discusión “fueron alarmantes”.

Hein considera sin embargo, que la situación puede ser salvada de momento por la figura del “Stare Decisis”.  En latín significa “mantenerse firme en lo que se ha decidido” y es una doctrina judicial en virtud de la cual un tribunal sigue los principios, reglas o normas de sus decisiones anteriores al decidir un caso con hechos discutibles similares. “Hay que seguir los casos anteriores”.

Explica que el Stare Decis existe para que la ley se quede estable y para que no se salga con un resultado distinto de caso a caso en situaciones similares. Según él, se garantiza “Una uniformidad en el resultado de los casos y sirve para que un litigante entrando en la lidia sepa a qué atenerse”. Se sienta así un precedente.

Sin embargo, confirma que la Corte Suprema sí  puede cambiar la decisión, como consecuencia de cambiar la manera de analizar un conjunto de hechos. “Si hay un cambio en el estrado del Supremo, sí puede cambiar”.

Las posibles consecuencias

James Esseks, director del Proyecto LGBT y VIH de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) declaró a The Guardian: “Es espantoso que cinco años después de la histórica decisión de Obergefell, dos jueces sigan considerando a las parejas del mismo sexo menos dignas de casarse que otras parejas”, dijo.

Según la misma fuente, Essex no cree que llevará a la anulación de Obergefell porque “la libertad de casarse se ha convertido en parte de la cultura americana”; pero teme que los matrimonios del mismo sexo puedan ser tratados de manera diferente. Su preocupación es que vayan a usar la libertad religiosa como un pretexto para la discriminación en la licencia de matrimonio.

Richard Hein confirma que este escenario es el más probable. “Quizá veríamos que cada estado de la Unión legisle de manera distinta, como lo que está sucediendo en el caso del aborto”. Adelanta que estados conservadores, como Utah o Nebraska, podrían negar licencias de matrimonio a parejas LGBTQI+.

Sin embargo, nuestro entrevistado también anticipa que no sucederá nada en concreto hasta que no exista un caso en controversia, que pueda escalar a través de los diversos niveles del poder judicial mediante apelaciones, hasta incluso –posiblemente– llegar al Supremo y alcanzar así el nivel federal. Entonces sentaría jurisprudencia.

Tendría que suceder que se negara una licencia de matrimonio y que los afectados accionaran, como sucedió en el condado de Rowan (Kentucky) en septiembre de 2015. En aquella situación, una funcionaria de nombre Kim Davis se negó a otorgar una licencia de matrimonio a una pareja sexodiversa, alegando que eso iba contra sus creencias religiosas.

Cabe acotar que ya el matrimonio igualitario había sido aprobado a nivel federal en ese momento.

Según nuestro entrevistado, esta es una situación que no ha debido suceder, ya que Estados Unidos es una nación laica y no se pueden alegra motivos religiosos para denegar derechos a los ciudadanos.

El profesional de la ley basa esta afirmación en la Enmienda Catorce de la Constitución de los Estados Unidos, la cual contiene una cláusula de igual protección que prohíbe a los estados negar a sus ciudadanos “la igual protección de las leyes”. “Básicamente prohíbe a los gobiernos de los estados adoptar distinciones legalmente injustificables entre grupos de personas”.

Por eso, Hein apunta que “Es preocupante que se esté hablando del posible ingreso de una juez a quien dirigen sus pensamientos religiosos. Nuestra clave debe ser la Constitución y no la religión. No estamos en una teocracia, sino en una República. Por eso muchas veces tenemos que detenernos a pensar  de dónde viene este  o aquel juez”.

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