La telaraña política en Nicaragua

La telaraña política en Nicaragua

2 septiembre, 2020 Desactivado Por Carolina Isava

En circunstancias de una pandemia el país nicaragüense se encuentra en un año preelectoral bajo un sistema dictatorial ¿Es antagonista que un sistema político que centraliza el poder público realice elecciones? No es antagonista, recordemos que los sistemas dictatoriales siempre han sido visibles por acceder y mantenerse en el poder por las armas, sin embargo, las regulaciones internacionales han venido a presionar a los diferentes países con el propósito de apegarse a las condiciones del sistema político democrático, es por ello que las dictaduras han sobrevivido, es una forma de contar con cierta estabilidad en el poder, cuando esos sistemas políticos buscan la centralización se les conoce como autoritarismos competitivos.

Nicaragua no es un sistema político autoritario, Ortega – Murillo ha alcanzado desde abril de 2018 la última fase de los sistemas políticos antidemocráticos: una dictadura. En las dictaduras la visibilidad de las condiciones y garantías se extinguen pero aún persisten con la idea de unas elecciones para sostenerse en el poder. Ortega, el famoso revolucionario de los años ochenta forma parte de aquellos grupos mesiánicos del ala izquierdista que están en agonía y se auto titulan “socialistas del siglo XXI”.

Daniel Ortega se suma a la lista de los políticos con síndrome de hybris, término que decide desarrollar David Owen en su libro “En el poder y la enfermedad” para describir una serie de características vinculadas a una forma de trastorno que padecen las personas que acceden al poder. Es un área que todavía falta por determinar en la disciplina de la psiquiatría, en lo que sí debemos estar claros, es con respecto a la maldición de “quedarse en el poder” a causa de la percepción enfermiza de obtener dinero público y en razón de no ser humillado pasando por un juicio penal y el resto de su vida en una cárcel por delitos internacionales; este escenario representa para sí mismo y sus compañeros revolucionarios una deshonra por ser la persona que envíe al abismo político el supuesto proyecto del nuevo socialismo latinoamericano.

Ante un escenario desfavorable post elecciones, Ortega ha decidido presionar a sus antiguos aliados políticos y empresariales para cerrar las filas con una eventual suavización del panorama de transición política. Los escenarios se traducen en sangrar la economía, que tiene un efecto inmediato tanto en las finanzas públicas pero de la misma forma al sector privado, por otro lado ha decidido echar andar a sus contrapartes políticas partidarias, que han participado en casos de corrupción; después de varios años legislando a favor de las propuestas del oficialismo ahora se convierten en férreos defensores de la democracia y se vuelcan a la ciudadanía en año preelectoral.

Las tácticas de implantar espías en las filas del opositor no es nada nuevo, estas se daban en aquellos sistemas absolutistas de los Estados-Nación. Aquellos aliados-espías del dictador se encuentran en la Coalición Nacional, agrupación compuesta por 3 partidos políticos que han venido participando en los procesos de elecciones y que no han mostrado una posición real de oposición a la dictadura, por 2 plataformas sociales con sus bloques de jóvenes que aspiran a ser partidos políticos, 1 movimiento campesino que se debate si convertirse en bloque dentro de un partido político o fundar uno propio y por último 1 organización de ex guerrilleros.

Los partidos políticos han sido calificados negativamente durante estos últimos años y que se ha venido a rectificar con la encuesta de CID GALLUP en el mes de mayo del presente año, sus presencias en la gran agrupación política es una de las causas de tensiones – discusiones ¿Por que se han incluido los partidos políticos? Principalmente por 3 factores. El primero es el tema de la concesión de personería jurídica a nuevas agrupaciones políticas cuyo terreno es muy arenoso, en segundo lugar el tema de la oportunidad de cabildear en la Asamblea nacional para materializar reformas electorales mínimas y por último contar con el poder del PLC en los Consejos departamentales y municipales electorales que cumplen cierto papel durante el proceso de supervisión y traslado de los resultados electorales.

Los partidos políticos deben ser considerados actores claves en un proceso de reformas electorales y de integración de una oposición sin embargo no se pueden tomar decisiones apresuradas y aducir que están totalmente abiertos a cualquier agrupación o movimiento, la perspectiva de inclusión en los sistemas democráticos equivale a transitar por ciertas condiciones propias de los modelos, en los partidos políticos se conoce como democracia interna (participación, transparencia y rendición de cuentas) a esto debe sumarse el análisis contextual. Es evidente que ningún partido político pasaría la prueba por consiguiente las demás agrupaciones se hubieran limitado a integrarse en el corto plazo a ellos mismos y esperar las reacciones de los partidos políticos al mismo tiempo que se trabaja, en una situación de poca efectividad política para llevar las demandas y accionar, se determina un punto de equilibrio con respecto a partidos políticos que deberían formar parte.

Lamentablemente las organizaciones que aspiran a ser partidos políticos, han asumido altos costos políticos al mezclarse con una agrupación que fue artífice del bipartidismo en el 2000 y que inclusive cuenta actualmente con una cantidad de funcionarios públicos considerable, que se han dirigido a la cultura del silencio y corrupción en su mayoría. De esa forma la misma dictadura ha venido tejiendo la telaraña con apoyo de otros actores apuntando a entorpecer cualquier proceso de transición democrática.

Sabemos que en la vida silvestre, muchos insectos no logran salir de la telaraña, los victoriosos son los más grandes o ingeniosos. Pero en Nicaragua a que se está apuntando ¿Salir de la telaraña con posibilidad de volver a caer en la misma o quitar la telaraña? Para quitar la telaraña siempre recurrimos a herramientas como una aspiradora y en ese sentido hay que reflexionar si utilizar la vía de las elecciones o bien activar los mecanismos internacionales para después ir a unas elecciones convocadas por un gobierno provisional, para llegar a este último se requiere de un buen trabajo previo.

Ciertas redes de poder han venido cerrando filas para unificar el discurso de la suavización mediante elecciones con reformas mínimas y un clima sin libertades y derechos que pudiesen otorgar cierto número de diputaciones, hemos tenido la experiencia de implantación de representantes de partidos y eliminación de personería jurídica, es decir el poder que se puede adquirir fácilmente puede revertirse y con otras mañas supuestamente bañadas de legalidad.

Demandar “reformas electorales integrales” a estas alturas es algo improbable por dos razones: 1- Se trataría de la muerte electoral del partido oficialista y el efecto de no contar con el poder 2- El cronograma previsto por el equipo técnico constaba de 1 año desde la investigación, consulta, aprobación, alfabetización digital, depuración de base de datos, cambios de magistrados, etc.

Es un momento decisivo para las oposiciones, particularmente la que puede ser rescatable y es reconocida internacionalmente, están a tiempo para decidir con qué herramienta quitar la telaraña o en el peor de los casos permanecer en ella o pensar que se ha salido de la misma telaraña pero quedan nuevamente atrapados por un movimiento erróneo.

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