Hija de un paciente aislado, a El Tequeño: Sino se hubiese ido la luz mi papá estaría vivo

Hija de un paciente aislado, a El Tequeño: Sino se hubiese ido la luz mi papá estaría vivo

17 agosto, 2020 Desactivado Por Carolina Isava

Gabriela, hija de un paciente que estuvo aislado por coronavirus en Hospital Victorino Santaella, narró a El Tequeño, sus últimas horas de vida y aseveró que sino se hubiese ido la luz estaría vivo.

Gabriela narra que su papá decidió realizarse una prueba de despistaje para covid-19, la cual resultó negativa. Sin embargo, se siguió sintiendo mal y a los días ella también comenzó a enfermarse. Después de unos exámenes médicos resultó ser que tenían dengue. «Yo realmente logré recuperarme rápido, pero mi papá siguió empeorando a tal punto que tuvo que ingresar al hospital el sábado 01 de agosto por una fuerte dificultad para respirar».

Lo ingresaron al hospital y le colocaron un respirador. «Mi mamá y mi hermana durante una semana tuvieron que llevarle comida y agua (porque ni eso le daban en el hospital). Las enfermeras y médicos nos comentaban que mi papá iba mejorando, en comparación a como había llegado».

Desde la habitación del hospital donde estaba aislado, enviaba notas escritas donde expresaba lo bien que se sentía, «de hecho él llegó con 62 de saturación y el sábado ya tenía 94. La prueba PCR salió positiva, sin embargo aún no le daban, ni aún nos dan, los resultados de la prueba de hisopado».

El sábado 8 de agosto a eso de las 6:30 p.m., gran parte de Los Teques se quedó sin luz, incluyendo el hospital y el sector donde vive Gabriela. «Nos cuentan los trabajadores que la planta del hospital funciono sólo 2 horas y la luz se fue aproximadamente 20 horas. La situación dentro del hospital se convirtió catastrófica, los pacientes gritaban a oscuras (los pacientes se encuentran solos), los niños lloraban y el poco personal corrían por todos lados. Mi papá en medio de esto entró en pánico, empezó a gritar y el desespero se apoderó de él. Los médicos intentaron estabilizarlo, pero alrededor de las 11:00 p.m a mi papá le dio un paro respiratorio; si la luz no se hubiera ido o mi papá acompañado, la historia fuera otra», lamentó.

Gabriela, su madre y hermanas se enteraron de la muerte de su papá el domingo en la mañana cuando fueron a llevarle el desayuno, el personal dijo que les había enviado un mensaje, sin embargo por el tema de la luz los teléfonos no tenían buena señal y nunca les llegó nada. «Está demás contarle el resto, el dolor que sentimos es inexplicable. Aún no me creo que a mis 18 años perdí a mi papá. No pudimos despedirnos, no pudimos verlo. El adiós que le pude dar a mi papá fue mientras trasladaban su cuerpo al lugar donde iba a ser cremado».

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