En carne propia, por Orlando Viera-Blanco*

En carne propia, por Orlando Viera-Blanco*

23 junio, 2020 Desactivado Por Carolina Isava
“Viera, en los libros de Princeton, Harvard o Chicago, no están las variables del PRI, APRA, el sandinismo o el peronismo, por hablar de algunas realidades de Tijuana a la Patagonia”.

@ovierablanco

El Consenso de Washington (CW) fue presentado por primera vez en 1989 por John Williamson, economista del Instituto Peterson, a un comité de expertos en economía internacional con sede en Washington.

Williamson usó el término por encontrarse en el centro del poder financiero (Washington DC) el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Los postulados marcaron la historia de un decálogo liberal de cuyas tempestades aun no salimos.

Los 10 mandamientos de la prosperidad, pero…

El CW reza:

I. Disciplina en la política fiscal, evitando déficits fiscales en relación con el PIB;

II. Redirección del gasto público en subsidios/servicios favorables para los pobres como la educación primaria, salud e infraestructura;

III. Reforma tributaria, ampliando la base tributaria y adopción de tipos impositivos marginales moderados;

IV. Tasas de interés determinadas por el mercado;

V. Tipos de cambio competitivos;

VI. Liberalización del comercio: liberación de las importaciones, eliminando licencias y aranceles proteccionistas;

VII. Liberalización de barreras inversión extranjera directa (IED);

VIII. Privatización de las empresas estatales;

VX. Desregulación;

X. Seguridad jurídica para los derechos de propiedad.

¿Por qué los “10 mandamientos” del CW fueron el preludio en Latinoamérica de una espiral reactiva de crecimiento, pero precedida de reactividad e inestabilidad social y política que a pesar de lo “bueno de la receta” aún no escampa?

Sin duda, una inmensa brecha cultural y social entre lo técnico y lo real, lo macro y lo micro, lo económico y lo político desataron todos los demonios. Como me dijo alguna vez un profesor de cultura política en Canadá: “Viera en los libros de Princeton, Harvard o Chicago, no están las variables del PRI, APRA, el sandinismo o el peronismo, por hablar de algunas realidades de Tijuana a la Patagonia”.

México, no te rajes

Es oportuno detenerse en la historia post CW (1989). Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988 – 1994), se aplicó la receta liberal de los chicos de Harvard y Chicago. México vivió un período de crecimiento y firmó su TLC (Tratado de Libre Comercio) con USA. Las cosas lucían bien en términos macroeconómicos, pero “los números” no llegaban a los bolsillos del pueblo. Tampoco las “bondades” de la democracia.

Pronto Chiapas se levanta en armas (enero 1994), con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La revolución popular se extiende por varias ciudades. Luis Donaldo Colosio es elegido candidato del PRI, pero pronto es asesinado el 23/3/1994 en Tijuana. El asesinato ocurre poco después de un polémico discurso de Colosio en la explanada del Monumento a la Revolución el 6 de marzo de 1994.

Distanciarse de Gortari en un México de gobierno priista vertical, unipersonal, de una presidencia imperial como la bautizaría Enrique Krauze, y donde un segundo actor deshojaba a las sombras -Manuel Camacho Comisionado de Paz para el conflicto con el EZLN- selló su destino. Al final, el único culpable material e intelectual fue Mario Aburto Martínez. 

Ernesto Zedillo, exdirector del Banco Central de México y jefe de campaña de Colosio, asume la candidatura y gana la presidencia en agosto de 1994. Días después de adoptar medidas de devaluación estalla una nueva crisis con el EZLN. Vino el Efecto Tequila, que solo logró oxigenarse con un préstamo de 20 billones de dólares de Bill Clinton.

Después vino Fox, Calderón y Peña Nieto… México sigue deshojando las margaritas a las sombras del CW. Y llega Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Respuesta similar a lo ocurrido en Venezuela y el ascenso de Chávez, “donde las reformas las padece primero el pueblo, nunca el reformista” (Maquiavelo dixit), por lo que cae el príncipe y suben las masas…

Venezuela no fue la excepción

En 1989, a los 25 días del paquetazo, estalló el Caracazo en Venezuela. Las brechas entre los expertos en macroeconomía y las élites partidistas no eximieron la máxima (ob cit) de Maquiavelo. Un escaso “medio” de aumento de la gasolina desató todos los demonios. Y aún andan sueltos.

A 31 años del Caracazo, las violaciones de derechos humanos siguen latentes

Desde 1989 Venezuela entró en el túnel más largo de su historia. Devaluaciones, conjuras, golpes de Estado, colapso financiero (1994), miseria, estatización forzosa. Y la llegada de la guinda de la torta: la V República/1998. Toda una esquilmación del corazón republicano de nuestra nación liderado por odios, derroches y desfalcos.

La respuesta al CW fue el Foro de São Paulo, que es el foro de la violencia y la revancha. Y aún no amanece una respuesta liberal -bien elaborada- que nos conduzca a un nuevo despertar sostenible e inclusivo.

El sentimiento de desigualdad injustamente etiquetado a la economía liberal, competitiva, productiva, eficiente y de mercado, ha sido atrapado y desplazado por el sentimiento retórico y maledicente de la narrativa revolucionaria. Y embriagados de pobrecitismos y resentimientos aún no salimos del túnel.

2020, inicio de una era

La transición comenzó el día en que el pueblo se marchó a caminar por Latinoamérica. Pero regresará. El retorno está en pleno desarrollo. Al día siguiente de un regio despertar, florecerán las lecciones aprendidas y desaprendidas… de “Tijuana a la Patagonia”. Penurias, violencia y despojos sufridos en carne propia que solo sanan de una forma: un nuevo consenso liberal. Pero de esto hablaremos luego…

La era está pariendo un corazón, por  Julio Castillo Sagarzazu

*Embajador de Venezuela en Canadá        

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