Taiwán frente al Covid-19: su secreto es no tener secretos

Taiwán frente al Covid-19: su secreto es no tener secretos

5 abril, 2020 Desactivado Por Carolina Isava
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Redacción, 05/04/2020. Con información de LaRazon.es

La rapidez de reacción y la aplicación de las nuevas tecnologías han sido claves para que el Gobierno y la sociedad taiwanesas hayan frenado la pandemia del Covid_19.

La exitosa reacción de un país como Taiwán ante la pandemia provocada por el nuevo Covid-19 está siendo comentada con cada vez más insistencia en medios de comunicación y entre líderes extranjeros de todo el mundo, lo cual está convirtiendo a la isla – que pese a su cercanía a China posee unas cifras muy estables y con apenas víctimas mortales – en modelo a seguir en otras zonas que experimentan peores resultados, como es el caso de América y, sobre todo, Europa.

¿Cuál es el secreto de Taiwán? Parte de ese secreto reside precisamente en que no ha habido secretos. Porque si algo ha distinguido la exitosa reacción de Taiwán ante la pandemia, además de su rapidez de reacción, ha sido la existencia de un sistema transparente y democrático en el que han jugado un destacado papel el activismo y la participación cívica, apoyados en su sobresaliente desarrollo tecnológico.

Tomando como base la Plataforma de Democracia Digital de Taiwán conocida como vTaiwan, establecida por el Ministerio de Asuntos Digitales y liderada por la popular ministra digital Audrey Tang, que cuenta con un numerosa participación ciudadana, muchas de las intervenciones llevadas a cabo por la administración como respuesta a la pandemia se han introducido a través de iniciativas comunitarias del tipo de los hackathons, encuentros colaborativos de programadores informáticos en los que se han obtenido eficaces aplicaciones de uso público que posteriormente han sido implementadas con éxito en la lucha y contención frente al nuevo Covid-19.

Desde el primer momento, el país ya había establecido un eficaz control de mascarillas que daba prioridad a los trabajadores sanitarios y que regulaba su venta al público mediante aplicaciones y registros informatizados, limitando el número de unidades por persona, distribuyendo las existencias y permitiendo al usuario saber en qué establecimiento había disponibilidad en cada momento.

Ante un posible riesgo de desabastecimiento, Taiwán centró todos sus esfuerzos desde el principio de la crisis en el desarrollo de la industria de fabricación, elevado la producción hasta las 13 millones de unidades diarias que se fabrican a día de hoy, lo cual permite que el sistema funcione ahora a pleno rendimiento y las mascarillas puedan ser retiradas por los ciudadanos en tiendas de 24 horas.

Ello le ha permitido además contar con un excedente de producción que, haciendo más efectivo que nunca su repetido lema de que “Taiwán puede ayudar”, el país está destinando a una campaña de asistencia humanitaria y solidaridad con los países más afectados por la pandemia, donando un total de 10 millones de mascarillas a Estados Unidos y a países europeos, entre ellos España.

Ello se complementa con la rápida evolución de la capacidad para realizar pruebas de detección del nuevo coronavirus. De 380 pruebas diarias que se realizaban a mediados de enero se ha pasado a las 3.000, siendo posible obtener los resultados cada vez en un tiempo más corto.

La rápida reacción de Taiwán frente al Covid-19 ha sido otra de la claves de su éxito, basada en este caso en la experiencia vivida en 2003, cuando un virus similar a este, el causante del SARS, provocó un elevado número de fallecidos. Ello hizo que Taiwán no dudara esta vez en reaccionar y que se beneficiara de la formación, equipamiento médico y tecnología con la que ya contaba desde entonces.

Excluido de la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido a la presión de China continental, Taiwán no recibió entonces la debida información referida al brote del SARS, y no pudo reaccionar a tiempo. Ahora, en cuanto se conocieron los primeros casos en la ciudad china de Wuhan, Taiwán solicitó de la OMS información sobre si existían contagios de humano a humano, pero no recibió respuesta.