Altos costos obligan a temporadistas a recortar estadía en asueto carnestolendo

Altos costos obligan a temporadistas a recortar estadía en asueto carnestolendo

26 febrero, 2020 Desactivado Por Editor

Marighzell Lucena/La Guaira

Para la Cámara de Turismo de Vargas aunque la ocupación hotelera durante el asueto carnestolendo cubrió las expectativas, alcanzando un 70%, la misma tuvo un comportamiento inusual con relación al 2019, por cuanto los temporadistas optaron por una pernocta corta en vez de ser extensiva a todo el asueto.

La hiperinflación fue el principal factor que llevó a los visitantes a recortar su estadía en las costas del Litoral Central que para muchos, principalmente para la población capitalina sigue siendo una opción accesible.

«Las expectativas fueron superadas en cuanto ocupación pese al déficit que viene arrastrando el sector desde años anteriores pero la variable o diferencia es que los visitantes no pernoctaron todo el asueto sino que recortaron su permanencia a uno o dos días, lo cual antes no ocurría», explicó el presidente de la Cámara Julio Mieri Terán.

Explicó que en promedio se pudieron movilizar en la región cerca de 150 mil personas por día, considerando la demanda registrada en los servicios de restaurantes y venta de comidas.

En cuanto a las tarifas, indicó que las mismas varían entre posadas y hoteles 5 estrellas, desde 25 $ hasta 180 $ por día, factor que incide considerablemente en el recorte de la estadía de los temporadistas.

«La hiperinflación nos afecta a todos y por ende el factor económico también incide en un comportamiento distinto del temporadistas que demandaba una estadía más prolongada y ahora limita el disfrute», dijo.

Mieri Terán refirió que en cuanto a los servicios públicos al menos en el caso de la electricidad no se registraron fallas graves a diferencia del agua que obliga a quienes laboran en el sector turístico a adquirir camiones cisternas por el orden de los 25$ hasta 40$.

Ventas de comerciantes playeros no alzan vuelo

Para los comerciantes playeros la temporada carnestolenda lejos de representar algún repunte, durante el asueto las ventas no terminaron de alzar vuelo.

Muchos invirtieron para surtirse de la mejor manera, pero aun así, el poder adquisitivo de los temporadistas sólo se limita a lo estrictamente necesario.

A diferencia de años anteriores, las playas y balnearios no lucieron abarrotadas y en aquellas donde se notó la mayor presencia de bañistas, los consumos en los servicios se restringieron en su máxima expresión, pues desde bebidas, comidas y artículos playeros fueron parte del equipaje de los visitantes.

Carmen Chirinos, vendedora de artículos playeros en el este de la región, asegura que en tres días las ventas ni siquiera tuvieron un comportamiento similar al de los fines de semana regulares.

«Sólo un tobito playero y un traje de baño es lo único que vendimos, esta vez la situación es más cuesta arriba. Ya las temporadas o asuetos no marcan ninguna diferencia en lo que a ganancias se refiere»; comenta haciendo referencia a años anteriores.

Asegura que en el caso de quienes vender artículos playeros ha sido necesario reinventarse para poder sobrevivir, a diferencia de los servicios de toldos y alimentos, que pese a las dificultades logran al menos obtener el margen de ganancia mínimo.