Fuerte tono de protesta en el primer día del Carnaval de Río de Janeiro

Fuerte tono de protesta en el primer día del Carnaval de Río de Janeiro

24 febrero, 2020 Desactivado Por Carolina Isava

Con su habitual esplendor, las escuelas de samba de Río de Janeiro multiplicaron el lunes de Carnaval hasta la madrugada los mensajes de tolerancia, ignorando a las iglesias ultraconservadoras para las cuales la fiesta más grande del mundo tiene este año un olor a azufre más fuerte que de costumbre.

Un Jesús negro nacido en la favela, homenajes a indígenas y a mujeres que sufrieron la esclavitud: este Carnaval reivindicativo logró, además, reafirmar su barroquismo pese a la pérdida de los subsidios ordenada por el alcalde evangélico de la ciudad y a la «guerra cultural» desatada por el gobierno de Jair Bolsonaro.

Con mucha escarcha, carrozas alegóricas, miles de integrantes y una poderosa batería de percusión, 13 escolas, con cerca de 3.000 integrantes cada una, disponen de 60 a 70 minutos para recorrer los 700 metros del Sambódromo y encantar a los jurados y a 70.000 espectadores, en una fiesta que se extiende durante 2 noches hasta el alba.

La primera en desfilar fue Estacio de Sá, con un enredo (tema) que rindió homenaje a la piedra, una materia vinculada a las grandezas y miserias del país. Espectaculares escenografías ilustraron el expolio de las riquezas mineras (simbolizado por dragones que tragan rocas) o la fiebre del oro durante los años ochenta en Sierra Pelada, que se saldó con un desastre humano y ambiental.

Le siguió Viradouro, con un homenaje a la resistencia de mujeres esclavas en este país donde la esclavitud perduró hasta fines del siglo XIX. En la primera carroza, una sirena negra con una larga cola dorada nadaba en un acuario de 7.000 litros de agua mineral.

La sirena era Anna Giulia, la única mujer negra en el equipo brasileño de natación sincronizada.

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